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MyVerna Acompañamiento No Clínico y Apoyo Después de Cirugía

Sobre Verna

Por qué hago esto.

Empezó en casa — cuidando a un tío, a una abuela, y a mi papá después de su cirugía.

Nadie me entrenó para eso. Aprendí haciéndolo, como aprenden casi todas las familias, y aprendí que lo más difícil de cuidar a alguien que uno quiere casi nunca es la parte médica.

Alguien me dijo que era un talento.

Una enfermera que me vio mover a mi papá después de la operación me dijo que lo estaba haciendo bien — que tenía un talento que valía la pena estudiar. Mi papá quería que lo hiciera. Volví a la escuela y me gradué con una licenciatura en Ciencias de la Salud.

Después pasé años al lado de pacientes.

En el tratamiento. En el deterioro. Hasta el final, más de una vez, sentada con personas cuya familia no siempre podía estar ahí. Aprendí a qué le tiene miedo la gente de verdad, y casi nunca es al diagnóstico. Es a ser una carga. Es a perder su dignidad frente a un desconocido. Es a no saber quién va a entrar por esa puerta.

Después me tocó a mí.

Tuve mis propias cirugías. Y cuando llegó la hora de irme a casa, no había quien me llevara — y a uno no lo dejan salir solo. Tuve que buscar a alguien. Me acuerdo exactamente de cómo se siente eso.

Construí esto para que nadie en esta ciudad tenga que resolver esa pregunta sola.

Si voy a cuidar a alguien, lo voy a tratar como a mi propia familia.

Eso no es un lema. Es la única forma en que sé trabajar, y es la razón por la que soy tan cuidadosa con el límite entre lo que hago y lo que no. Aquí no soy enfermera. Soy la persona que llega, que sabe qué preguntarle al doctor, que lo anota para que su hija en Houston sepa qué pasó — y que trata a su mamá como a una adulta con una vida propia, porque eso es lo que es.

El símbolo

Dos formas que se sostienen.

La forma de afuera es cada persona que confía en nosotros. La de adentro, en rosa, es el apoyo que ofrecemos — siempre sostenido dentro de ese espacio de cuidado. Se abre por arriba, porque es un abrazo y no una jaula. Y el puntito dorado es ese detalle que uno no ve a primera vista, pero lo siente: la atención, la paciencia, el cariño que ponemos en cada visita.

Cuénteme de su familia.

En español o en inglés, como le sea más fácil. No hay compromiso y no hay libreto.

(504) 555-0142
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